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EL CAMINO
Existe el convencimiento de que la arquitectura está ligada al sedentarismo, a la ocupación literal del territorio; convirtiendo a los nómadas, los caminantes, en una especie de anarquitectos. Como bien indica Francesco Careri, esto no es del todo así. La arquitectura no está vinculada únicamente al espacio del estar, también lo está al espacio del andar.
El espacio sedentario es estriado por muros, recintos y recorridos entre estos recintos, mientras que el espacio nómada es liso, marcado tan sólo por unos trazos que se borran y se desplazan con el trayecto.
Por tanto, existe arquitectura en el espacio nómada, en tanto que existe una concepción del espacio; la arquitectura del recorrido. Este espacio nómada, el espacio de andar, se forma en el vacío entre el punto de partida y el de llegada. Un lugar simbólico en el que se desarrolla la vida de la comunidad.
El mapa nómada es un vacío en el cual los recorridos conectan pozos, oasis. lugares sagrados, terrenos aptos para el pasto y espacios que se transforman a gran velocidad. Es un mapa que parece reflejar un espacio líquido donde los fragmentos llenos del espacio del estar flotan en el vacío del andar y donde unos recorridos siempre distintos quedan señalados hasta que el viento los borre.
Por ello, este proyecto pretende entender el Camino de Santiago como ese espacio nómada. Un espacio generado y transformado a lo largo de los años en el que los distintos espacios del estar pueden flotar.

Mapa de Bedolina. Poblado entendido desde el recorrido y los límites: el espacio nómada y los espacios del estar.
EL CAMINANTE
La evolución del Camino de Santiago está obviamente vinculada al caminante. A lo largo de los siglos el peregrino se ha transformado, hasta convertirse en el nómada del siglo XXI Su forma de entender el camino ha cambiado, y con ello sus necesidades. La individualidad ha dado paso a las relaciones. El peregrino ya no camina como una penitencia, ha encontrado en el recorrido un lugar donde relacionarse, tanto con las personas como con el entorno. Ya no se ve el camino como un espacio en blanco que recorrer, dando valor únicamente a la acción del caminar; se comprende este como una unión entre la persona y el territorio.
Se entiende, por tanto, que el caminante necesitará de nuevos lugares, o utilizará los existentes de distinta manera. El espacio nómada se transforma, y con él los espacios del estar. Su forma de entender el camino ha cambiado, y con ello sus necesidades.
El proyecto comienza con un análisis del estado actual del espacio nómada y su infraestructura. Se analizan aspectos territoriales como el relieve, el ruido o el paisaje. A estos se suma un análisis más infraestructural, con el objetivo de ver si los espacios que sirven al Camino dan respuesta a las necesidades de los nómadas. Se observa que a lo largo de los años la infraestructura que rodea al camino ha pasado de una red de espacios religiosos a un concepto mucho más grande formado por centros de salud, albergues, etc. Esta nueva infraestructura ha crecido con dos objetivos únicos: dar respuesta a las necesidades directas del caminante y capitalizar el Camino. Por tanto, no se han creado lugares que potencien el espacio nómada, únicamente se han construido espacios para hacerlo rentable.
Se combina la observación de como el caminante ha evolucionado a lo largo de los siglos con el análisis multicriterio del espacio nómada. Se obtiene con ello una serie de espacios repartidos a lo largo del territorio que pretenden dar respuesta a las necesidades de los caminantes. Estos se proponen en diferentes lugares y a distintas distancias con el objetivo de crear una infraestructura que cosa el territorio. Unos puntos de partida y de llegada que potencien la idea del nomadismo. Los espacios del estar.

Aldea de Arcos. Caso de estudio de la infraestructura.
LA INFRAESTRUCTURA

Como ya se ha dicho, el proyecto se basa en los espacios del estar, una serie de lugares ubicados a lo largo del Camino y que pretenden dar respuesta a las necesidades de este. Estos forman una infraestructura que puebla el territorio, por lo que estarán ubicados en lugares muy diferentes. Por ello, cada uno de los volúmenes no se define de manera rígida, se presenta como un conglomerado de características que dan lugar a espacios variados, los cuales se pueden adaptar a diferentes situaciones y combinar de distintas maneras, generándose así morfologías muy variadas. Estos espacios se pueden diferenciar en distintos tipos en función de las distintas necesidades a las que dan respuesta.
Cuidados
Los caminantes necesitan de espacios donde cuidar su equipamiento y a ellos mismos. En el análisis del estado actual del Camino se ha podido observar una gran falta de equipamientos sanitarios a lo largo de este. La nueva infraestructura propone espacios para rellenar esos vacíos.
Relación
La transformación del Camino en un lugar donde las personas se relacionan hace que este necesite nuevos espacios donde las interacciones puedan llevarse a cabo. La infraestructura actual del Camino a basado estos lugares de relación en bares y albergues, priorizando la capitalización a la cultura, el desarrollo colectivo y el enriquecimiento personal.
Introspección
Pese a la desaparición del individualismo, sigue habiendo un carácter introspectivo a la hora de recorrer el Camino. A las parroquias que generaban el recorrido en su inicio se les suman nuevos espacios adaptados a las nuevas formas en las que conectamos con nosotros mismos.
Producción artística
Autores como Richard Long o Robert Smithson han puesto en valor la relación que se genera entre el hombre y el territorio mediante el caminar. Esta experiencia sensorial y de conexión con la naturaleza es para muchos artistas el origen de su creatividad.
Se proponen, por ello, una serie de ejemplos que dan respuesta a estas necesidades de maneras distintas, y que se adaptan a las diferentes condiciones de contorno que se establecen a lo largo del Camino. La combinación de ambas genera variaciones formales y topológicas. Edificaciones de gran escala en lugares vacíos, objetos pequeños que se adaptan a su entorno, construcciones que se desarrollan sobre las ruinas de otras, espacios puramente interiores, espacios interiores que se vinculan con el exterior, espacios exteriores poblados de interiores, etc. Todos ellos siguiendo un mismo esquema, una especie de células.
Por un lado, se genera un espacio. Para formarlo únicamente es necesario acotar un lugar, por lo que se crea un cerramiento que se adapta a su entorno. Cuando no se dispone de una estructura previa, se genera una con los distintos elementos que ofrece la infraestructura, un volumen completamente nuevo que albergará el espacio. En cambio, cuando existe una edificación previa, estos elementos se adaptan a ella, creando el espacio dentro de esta. Los elementos—de madera, acero y corian—marcan el lugar diferenciándolo del material preexistente. Una vez generado el espacio este debe activarse. Para ello se ubica dentro de él la pieza, un núcleo que incluye todo lo necesario para hacer funcionar el espacio. La infraestructura propone, por tanto, una serie de elementos para componer los espacios: cerramientos y piezas.
En el presente proyecto se han escogido una serie de casos de estudio a desarrollar. Como se ha visto previamente, los espacios se reparten a lo largo del Camino en función de la necesidad. En el proyecto se desarrollan únicamente aquellos ubicados en la aldea de Arcos.
Para construir los diferentes espacios se utiliza el catálogo ofrecido por la infraestructura: una serie de elementos normalizados que se pueden combinar unos con otros para generar diferentes estructuras y cerramientos.

LA CULTURA
Los primeros espacios de la actuación se encuentran al sur de la aldea.
En primer lugar, el Espacio de Escritura/Lectura. Es un lugar donde los nómadas puedan expresarse y alimentar su vivencia a través de la escritura dentro de pequeños espacios aislados, los cuales se ubican dentro de una ruina. Estos son espacios cúbicos construidos mediante estructura ligera, lo cual permite su transporte, y que incluyen las instalaciones necesarias para su uso.
La ruina en la que se encuentran se adapta para garantizar la seguridad y el funcionamiento. Se abren huecos en todos los paramentos interiores, los cuales se sujetan mediante arcos prefabricados, aumentando la comunicación entre espacios interiores. Además, se demuele las escaleras de la ruina y se abre un nuevo acceso a esta.
El segundo espacio es el Espacio del Arte, un lugar donde los nómadas puedan expresarse y alimentar su vivencia a través de la creación artística; muy vinculada a la acción del caminar, como ya se ha visto. Por tanto, se trata de un espacio de gran tamaño que permita distintas formas artísticas. Este se divide en dos zonas mediante una pieza exenta, que contiene todas las instalaciones necesarias. En fachada se abren dos aperturas, lo cual conecta las zonas de trabajo con el exterior, permitiendo a los nómadas interactuar mientras crean.
El último elemento es el antiguo Hórreo. Este se utiliza como almacén, sirviendo a las otras actuaciones.
La combinación de estos tres volúmenes forma un pequeño conjunto de servicios culturales. Estos giran en torno a una pequeña plaza de encuentro donde los nómadas puedan relacionarse y compartir su producción artística: Pintura al exterior, escultura, performances, lecturas en comunidad, etc.




LA COMUNIDAD
Continuando por el recorrido de la aldea aparecen las siguientes actuaciones.
La primera de ellas es el Espacio de Alimento, un lugar principalmente de reunión. Se actúa sobre una ruina, reconstruyendo su cerramiento y disponiendo las instalaciones necesarias. Se equipa con el mobiliario necesario para que los nómadas puedan cocinar y comer en comunidad. Se cierra el acceso original de la ruina y se crea uno nuevo, el cual ya no da a la calle sino a una nueva plaza entre edificaciones.
Esta nueva plaza se adapta para su uso: Se pavimenta, se construyen muros para contener las tierras de las parcelas traseras y se demuelen los restos de un antiguo almacén. De este último únicamente se mantiene la losa que lo cimentaba, la cual sirve como apoyo para una pieza de almacenamiento. En ella se dispone el mobiliario necesario para variar los usos de la plaza: comida en el exterior, proyección en fachada trasera de la vivienda norte, etc.
La última pieza que cierra el conjunto es el Espacio de Curación. De nuevo, se adapta una antigua ruina, reconstruyendo su cerramiento y disponiendo las instalaciones necesarias. Se cierra el acceso original de la ruina y se crea uno nuevo para comunicarlo, de nuevo, con la plaza. Se abren huecos en los cerramientos interiores, comunicando los tres espacios que componen la pieza. En el centro, el acceso, en el cual se coloca un pequeño mostrador. A su izquierda, el espacio servidor, el cual se oculta mediante una gran cortina y en el que se coloca otra pieza de almacenamiento. A la derecha, un gran espacio de espera iluminado cenitalmente. Este da paso al lugar de tratamiento, un pequeño volumen anexado a la ruina. En el son atendidos los nómadas gracias a una pieza que contiene todos los equipamientos necesarios: limpieza, equipamiento, residuos, etc. Esta sirve además para dividir el espacio en dos zonas: una primaria, más visible; y otra secundaria, más privada.


