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La intervención está formada por dos elementos: el Pabellón Ibérico y la Fundación Ítalo-Ibérica, ambos situados en los Jardines de la Bienal. El primero, sustituye al antiguo Pabellón de España y busca la relación con los dos elementos que forman los Jardines: la vegetación y los pabellones internacionales, proyectándose un espacio transparente. Este, se difumina entre la vegetación gracias a la ligereza de la estructura, permitiendo relacionarse con ella y con los pabellones vecinos. Por su parte, la Fundación Ítalo-Ibérica se sitúa en la Calle San Antonio y su volumen está formado por dos cuerpos. El primero, masivo y opaco, ata el edificio a la tierra y sirve como guía de los distintos espacios. El segundo, ligero y transparente, actúa como espacio de observación gracias a un cerramiento continuo de celosía, que le otorga además su ligereza. Ambos volúmenes están atravesados por patios que los atan. Estos contienen las principales conexiones verticales del edificio y abundante vegetación. Sirven, además, como espacios de transición entre los jardines y la calle, creando una relación entre ellos. El conjunto está rematado por cubiertas a dos aguas, buscando la mímesis con los edificios de su entorno.








