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SLIDE

Situación: El Escorial, Madrid

Año: 2018

Estado: Proyecto Teórico

Tutores: Vicente Sáenz y Ricardo Montoro

ENTORNO

La parcela destinada al proyecto cuenta con unas dimensiones de 40 x 50 metros y se sitúa en Pico del Fraile, un enclave caracterizado por su topografía accidentada y su fuerte presencia paisajística. El terreno presenta importantes pendientes que condicionan de manera directa la implantación arquitectónica.

El paisaje está dominado por una abundante presencia de formaciones rocosas, que emergen de manera irregular a lo largo de la parcela y configuran un entorno de gran carácter geológico. Estas rocas no se entienden únicamente como un obstáculo constructivo, sino como elementos estructuradores del proyecto, capaces de definir recorridos, espacios de estancia y relaciones visuales con el entorno.

A esta compleja condición topográfica se suma la presencia de un antiguo muro en estado ruinoso que atraviesa longitudinalmente el pico y corta parcialmente el área de intervención. Este vestigio construido introduce una capa histórica y material dentro del paisaje natural, funcionando como un elemento de memoria del lugar.

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ARQUITECTURA

La torre se concibe como una superposición de planos horizontales que, más que configurar un volumen cerrado, construyen una estructura ligera capaz de generar un recorrido ascendente a través del paisaje. Cada uno de estos planos define pequeñas plataformas o puntos de pausa desde los cuales el visitante puede detenerse y observar el entorno desde distintas alturas y orientaciones, estableciendo una relación directa y cambiante con el territorio.

El sistema de planos no se entiende únicamente como un recurso formal, sino como un mecanismo que organiza la experiencia espacial de la torre. A medida que el recorrido asciende, las visuales se abren progresivamente, permitiendo descubrir diferentes perspectivas del paisaje circundante y enfatizando la relación entre arquitectura y territorio.

Todos estos elementos se mantienen conectados mediante un sistema de cuerdas tensadas que articula la estructura. Estas cuerdas introducen una dimensión dinámica y ligera en el conjunto, reforzando la sensación de verticalidad y movimiento. Al mismo tiempo, actúan como elementos de arriostramiento, contribuyendo a rigidizar la estructura y a estabilizar el sistema de planos.

La torre se ancla al terreno mediante un basamento más pesado y macizo, construido a partir de gaviones. Estos se rellenan con rocas procedentes de los restos del antiguo muro existente en la parcela, reutilizando así el material del lugar. Esta operación no solo resuelve el apoyo estructural de la torre, sino que establece una continuidad material y simbólica con las preexistencias, transformando los fragmentos del muro en parte fundamental del nuevo proyecto.

De este modo, la intervención establece un diálogo entre ligereza y peso, entre una estructura superior abierta y dinámica y un basamento arraigado al terreno.

RELACIONES

Los planos que configuran la torre se materializan mediante tablones de madera, dispuestos de manera sucesiva y ligeramente desplazados entre sí. Esta estrategia constructiva genera una superficie fragmentada que evita la rigidez de un plano continuo y permite que la estructura se perciba como un sistema abierto y en expansión.

El desplazamiento entre los distintos tablones produce variaciones en la densidad y en la dirección de los planos, generando pequeñas aperturas y cambios en la percepción del conjunto. De este modo, la materialización del proyecto no solo responde a una lógica estructural, sino también a una búsqueda de equilibrio entre estabilidad y ligereza, donde cada elemento participa en la construcción de un sistema mayor.

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IMPLANTACIÓN

El proyecto se implanta en el terreno estableciendo una relación directa con el muro preexistente, que actúa como referencia física y conceptual dentro de la parcela. Lejos de ignorar este elemento, la propuesta lo incorpora como parte del sistema de implantación, entendiendo el muro como una huella del lugar que contribuye a definir la posición y el carácter de la intervención.

La torre se sitúa en la zona de mayor pendiente del terreno, donde la topografía adquiere un papel protagonista en la configuración del proyecto. Esta decisión intensifica el diálogo entre la arquitectura y el paisaje, permitiendo que la estructura se eleve desde uno de los puntos más abruptos del pico y establezca una relación más marcada con el relieve natural.

Para responder a esta condición topográfica, el proyecto se apoya sobre un volumen pétreo de carácter macizo, que funciona como basamento y punto de anclaje al terreno. Este cuerpo pesado actúa como un elemento capaz de contener y estabilizar la pendiente, generando una transición entre la irregularidad del suelo y la ligereza de la estructura superior.

ALZADOS

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RENDER, LIBRO DE PROYECTO Y MAQUETA DE TRABAJO

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